Dios es amor, nos dice San Juan. Y ese amor nos lo muestra Él mismo con la Encarnación, con la muerte, con la Redención de Jesús, con la Eucaristía.
Dios es amor y eso es también la criatura más cercana de Dios, “La Virgen”.
Fue Ella, la Virgen, quien trajo a Jesús al mundo: lo alimentó, lo cuidó con gran esmero, cariño y con plena dedicación: con un ”amor fiel”, desde la concepción hasta la muerte en la cruz.
- ¿Es tu amor puro y verdadero como el de la Virgen?
- ¿Cumples la voluntad de Dios con fidelidad?
- ¿Es tu amor constante y fiel a pesar de las adversidades?
- ¿Crece y se fortalece tu amor todos los días de tu vida?
- ¿Amas a Dios con todas tus fuerzas, con todo tu corazón?
- ¿Llevas una vida honrada y servicial en todos los aspectos?
- Para que la Virgen del Perpetuo Socorro nos llene de ese amor, repitamos: Virgen del Perpetuo Socorro, ruega por nosotros.
- + Tu que amaste a Dios R./
- + Tú que amaste a Jesús R./
- + Tú que amaste a la Iglesia R./
- + Tú que amaste a los pobres R./
- + Tú que amaste a los atribulados R./
- + Tú que amaste a los enfermos R./
- + Tú que amaste a la familia R./
Oración: Virgen, Madre del Perpetuo Socorro, Patrona de nuestra Diócesis, ama a cada uno en particular y quédate con nosotros. Tú que eres la fuerza, el amor, la luz, la esperanza y el consuelo de todos nosotros, bendícenos ahora y siempre. R./ Amén