Reflexión de San Francisco de Asis

Reflexión de San Francisco de Asis

  • Donde hay caridad y sabiduría, no hay temor ni ignorancia.
  • Donde hay paciencia y humildad, no hay ira ni desasosiego.
  • Donde hay pobreza con alegría, no hay codicia ni avaricia.
  • Donde hay quietud y meditación, no hay preocupación, ni disipación.
  • Donde hay temor de Dios que guarde la entrada, no hay enemigo que tenga modo de entrar en casa.
  • Donde hay misericordia y discreción, no hay superficialidad ni endurecimiento.

ORACION

¡Santísimo Padre nuestro creador, redentor, consolador y salvador nuestro! Hágase tu voluntad, como en el cielo, también en la tierra; para que Te amemos con todo el corazón., pensando siempre en Ti, con toda el alma, deseándote siempre a Ti; con toda la mente, dirigiendo todas nuestras intenciones a Ti, buscando en todo tu honor; y con todas nuestras fuerzas, empleando toda nuestras energías y los sentidos del alma y del cuerpo en servicio, no de otra cosa, sino del amor a Ti y para que amemos a nuestros prójimos como a nosotros mismos, atrayendo a todos, según podamos, a tu amor, alegrándonos de los bienes ajenos como de los nuestros y compadeciéndoles en los males y no ofendiendo a nadie.

SAN FRANCISCO ORO ASI:

“Te ruego, oh Señor, que lo ardiente y dulce fuerza de tu amor arrebate mi mente de todas las cosas que hay bajo el cielo, para que muera yo de amor por tu amor, como Tú te dignaste morir por amor a mi amor”.

APUNTES O NOTAS:

San Francisco experimentó el abandono de Dios y se retira de sus hermanos para no mostrar en su semblante lo que estaba sufriendo. El canto nuevo no le fue dado en un momento de paz y consolación, sino en los momentos cuando sentía que le fallaban los cimientos y parecía que se hundía en el abismo.