El diluvio universal

El diluvio universal

El Señor dijo a Noé: “Entra en el Arca junto con toda tu familia porque entre toda la gente de este tiempo, solamente tú has sido hallado justo y bueno. Toma siete parejas de animales domésticos o comestibles, y sólo una pareja de los demás animales porque dentro de siete días haré que llueva cuarenta días y cuarenta noches. Y borraré de la tierra todo lo que vive, y todo lo que hice”.

Noé hizo todo lo que el Señor le ordenó. Entró en el arca con su mujer, sus hijos y las esposas de sus hijos, y parejas de toda clase de animales. A los siete días el diluvió comenzó a inundar la tierra.

Se rompieron las fuentes del abismo y se abrieron las cataratas del cielo. Cuarenta días y cuarenta noches estuvo lloviendo sobre la tierra. Las aguas crecieron y fueron subiendo más y más. Levantaron el arca y ésta flotaba sobre las aguas. Tanto crecieron las aguas que subieron siete metros más altos que las montañas más altas. Así murió toda la gente que había en la tierra, lo mismo que las aves, los animales domésticos, las fieras y los reptiles. Solamente Noé y los que estaban en el Arca quedaron vivos. Todo lo demás murió porque el agua quedó cincuenta días sobre la tierra.

Entonces el Señor hizo soplar un viento sobre la tierra y el agua empezó a bajar. Las fuentes del abismo dejaron de brotar agua y lo mimo las cataratas del cielo. Dejó de llover y al cabo de 150 días el agua había bajado mucho. El Arca quedó detenida sobre los Montes del Ararat y ya se podían ver las partes mas altas de los montes.

Noé soltó un cuervo por la ventana del arca, pero ése volaba de una parte a otra sin encontrar donde posarse. Luego Noé soltó una paloma y ésta volvió al Arca. Esperó otros siete días y volvió a soltar la paloma y al anochecer regresó con una ramita de olivo en el pico. Esperó otros siete días y volvió a soltar la paloma que ya no regresó. Noé abrió la puerta del Arca y vio que la tierra estaba seca.

Entonces dijo Dios a Noé: “Salgan todos del Arca y llenen la tierra. Crezcan y multiplíquense”. Noé hizo un altar al Señor Dios. Tomó animales domésticos, los quemó como sacrificio al Señor. Y dijo Dios:

“NUNCA VOLVERE A MALDECIR LA TIERRA…” Habrá siembra, cosecha, invierno, verano, frío y calor.