Destrucción de Sodomo y Gomorra

Destrucción de Sodomo y Gomorra

La gente de Sodoma y Gomorra tenía muy mala fama y su pecado era muy grave. Dios decidió acabar con toda la gente de estas ciudades. Abraham intercedió y dijo al Señor: “¿Si hay cincuenta personas inocentes en la ciudad, perdonarás a la ciudad por esos cincuenta?”

El Señor contestó: “Si encuentro cincuenta personas inocentes en la ciudad de Sodoma, por ellos perdonaré a todos los que viven allí”.

Dijo Abraham: “Perdona Señor que yo sea tan atrevido, pero si hay 30 personas buenas en Sodoma, ¿perdonarás la ciudad?” Si encuentro 30 personas buenas en Sodoma, perdonaré la ciudad”.

Todavía insistió Abraham: “Señor, no te enojes si me atrevo a insistir: ¿Y si hubiera 10 personas buenas en esta ciudad?” El Señor le dijo: “Si hubiera 10 personas buenas, no destruiría la ciudad”.

Dos ángeles llegaron a Sodoma y dijeron a Lot, sobrino de Abraham: “Toma a tu familia y llévatela de aquí porque vamos a destruir este lugar. Ya son muchas las quejas que el Señor Dios ha tenido contra la gente de esta ciudad. Los ángeles le insistieron: “Llévate a tu esposa, a tus dos hijas. Hay que correr. No miren para atrás, ni se detengan en el valle. Suban a las montañas si quieren salvar sus vidas”.

Y al amanecer, el Señor Dios hizo llover fuego y azufre sobre Sodoma y Gomorra y las destruyó, junto con todos los que vivían allí. Y la mujer de Lot se detuvo a mirar hacia atrás y quedó convertida en una estatua de sal. Al día siguiente, Abraham fue al lugar donde había estado hablando con el Señor y vio todo el valle de Sodoma y Gomorra brotando humo como si fuera un horno. Dios destruyó aquellas ciudades, pero salvó a Lot, por ser sobrino de Abraham, el amigo de Dios.