Al iniciar el año en que se celebran los cincuenta años del tránsito de la Venerable Madre Soledad Sanjurjo Santos, SM, al cielo; invito a reflexionar sobre una de sus frases más recordada y que más pertinencia tiene en nuestros días. Se trata de la frase: “No hay cosa que dé más tranquilidad al alma que dejarse en las manos de Dios sin reserva.” Hoy día que vivimos inmersos en un torbellino de actividades, situaciones, cosas por hacer y cosas hechas que nos llaman la atención, infinidad de deseos y reprensiones; es importante hacer un alto, respirar y analizar antes de proseguir. En ese silencio de la calma, observarse por dentro y comprender la realidad y la verdad que nos sostiene. ¿De dónde vinimos? ¿A dónde vamos? ¿Para qué tanta preocupación? ¿En que me estoy ocupando? ¿Qué es lo más importante y que no? Recordamos el pasaje de Eclesiastés 1:2 “Vanidad de vanidades, todo es vanidad” Que nuestros empeños y preocupaciones son cosa vana si no los sostiene una fuerza y una razón más poderosa y potente. Entonces, verdaderamente, no hay cosa que, dé más tranquilidad al alma, que no sea, otra cosa que dejarse, abandonarse en las manos de Dios. En esas manos que nos aman con infinita misericordia. En sus manos, las más seguras de todo cuanto existe. Manos de Padre, manos que saben antes que nosotros, que nos conviene y que no.
Este pensamiento debe ocupar la totalidad del alma y al inhalar el amor puro de la presencia omnisciente y omnipresente de Dios, exhalamos la paz, nos convertimos en faro que deja ver la luz de Dios y somos la sal que sala y da sabor exquisito a lo que nutre a la humanidad, se hace levadura que fermenta toda la masa y la visión gris de ocaso, se convierte en brillo luminoso de amanecer. Y, dejarse sin reservas a la voluntad de Dios, es aceptar todo si viene de Él; con la confianza de que vamos a salir airosos en la batalla de la vida, en la prueba cimera, en último trance; porque Dios no nos abandona; y su amor es fiel y llega, si de veras aceptas su compañía con todo lo que eso significa; un fiel seguimiento a Jesucristo, retratando en nosotros, su Imagen amada. Este es el camino que Madre Soledad Sanjurjo, nos enseño y por el cual nos alienta a caminar para salir adelante.
Invitamos a todos a reflexionar en los pensamientos de Madre Soledad Sanjurjo, SM., a visitar sus reliquias en la Capilla del Convento de las Siervas de María, al lado de la Fortaleza, en San Juan; a propagar su devoción; a presentarle las necesidades propias y ajenas; para que Dios, por su intercesión, nos regale el milagro, que la llevará a los altares.