El sacrificio de Isaac

El sacrificio de Isaac

Sara tuvo un hijo de Abraham y le pusieron por nombre Isaac. Dios puso a prueba la fe de Abraham. Lo llamó por su nombre y le dijo: “Toma a tu hijo Isaac, al que tanto amas, y vete al monte Moria y allí me lo ofreces como un sacrificio”.

Abraham se levantó muy temprano, cortó la leña para el sacrificio, tomó a su hijo Isaac y dos obreros, y se fue al lugar que Dios le había dicho. Al llegar al monte Moria dijo a los obreros: “Quédense aquí con el asno. El joven y yo subiremos, haremos oración y regresaremos”.

Abraham hecho la leña sobre las espaldas de Isaac, tomó el cuchillo y el fuego y empezaron a subir. Isaac le dijo: “Padre, tenemos leña y el fuego, pero ¿dónde está el cordero para el sacrificio?” Abraham respondió: “Hijito, Dios se encargará de proporcionarnos algún cordero para el sacrificio”. Y siguieron caminando.

Cuando llegaron al lugar que Dios le había dicho, Abraham hizo un altar, arregló la leña, ató a su hijo Isaac y lo puso en el altar sobre la leña, pero en el momento de tomar el cuchillo para sacrificar a su hijo, el ángel del Señor lo llamó desde el cielo: “¡Abraham, Abraham! No le hagas ningún daño a tu hijo. Ya has demostrado que amas a tu Dios, pues no te negaste a ofrecerle tu propio hijo como sacrificio”.

Abraham volvió a mirar y vio un cabrito enredado entre las espinas del matorral y lo ofreció como sacrificio, quemándolo, en lugar de su hijo. El ángel del Señor dijo a Abraham: “Esto dice el Señor Dios: Porque has hecho esto y no me negaste a tu único hijo, juro por mi honor que te bendeciré mucho, que tu familia será tan numerosa como las arenas del mar y las estrellas del cielo, y por medio de tu familia todas las naciones del mundo recibirán una especial bendición”.