Mensajes Inolvidables de San Alfonso María de Ligorio

Mensajes Inolvidables de San Alfonso María de Ligorio

  • El pecador cae y cae, y se imagina que nadie lo va a saber y al fin lo pillan.
  • Oh Cristo: Tú que te viniste del cielo para librarnos del pecado, líbranos de nuestros pecados y llévanos al cielo.
  • Oh Jesús, Tú que preservaste a tu Madre María Santísima de todo pecado, líbranos también a nosotros de toda falta.
  • Jesús mandó a un espíritu que se alejara de un hombre y le obedeció. ¡Ojalá nos haga también a nosotros ese gran favor!
  • La impureza es una gran enfermedad. Está ahí latente. Despierta a la primera ocasión. Por eso no hay que exponerse a la ocasión de pecar.
  • Orar es clamar al cielo y el cielo no es de bronce. Siempre responde a nuestras peticiones.
  • En el momento de las tentaciones nos olvidamos de las grandes verdades de nuestra fe y perdemos el miedo a los castigos que nos llegarán por el pecado.
  • Nadie podrá vencer las tentaciones impuras de la carne si no se encomienda a Dios en la tentación.
  • No necesitas trasnocharte para obtener el éxito. Lo que necesitas es aprovechar bien el día y confiar en Dios.
  • En este tiempo de cobardías, la esclavitud de las pasiones y del egoísmo tortura aun a los mejores.
  • La mejor preparación para el mañana es comportarnos de la mejor manera posible en el día de hoy.
  • Tú quieres ser el mejor, pero si te descuidas te convertirás en tu peor enemigo.
  • Yo mido el cristianismo de una persona por su actitud ante el pecado. Si tienes odio y asco al pecado, estimo su cristianismo.
  • Es verdad que no has construido grandes templos, pero puedes ser templo donde habita Dios, si tu alma está sin pecado grave y llena de amor a Nuestro Señor.
  • Nunca he visto a un pecador haya rezado con fe y devoción a la Santísima Virgen y haya atenido mala muerte.
  • Que cada una de nuestras acciones, palabras o pensamientos, así como los de una persona que hoy tendrá que abandonar esta tierra y presentarse ante el Juicio de Dios.
  • Ante Dios, los ruegos de los santos son ruegos de amigos, pero los ruegos de María son ruegos de Madre.
  • Mi eternidad depende de lo que haya sido mi vida aquí en la tierra. Sería fatal llegar al final de la vida con las manos vacías o manchadas.
  • Cuando se presenta un problema pensamos en resolverlo. Y en cuanto a nuestra conversión y salvación, ¿por qué no pensamos un momento mas en ello?