La edad no es impedimento para alcanzar la santidad. Esto demuestran los testimonios de los niños, de quince años o menos, que se destacan por su piedad, fidelidad y amor a Dios.
Los primeros Niños Santos fueron Justos y Pastor de 7 y 9 añitos, martirizados en Alcalá de Henares, España, en el año 304 porque se negaron abjurar de su fe cristiana.

- La niña Eulalia, virgen y mártir, en el siglo III, prefirió morir antes que dar culto al dios de los paganos y tampoco aceptó las propuestas del gobernador.
- Santa Inés, martirizada a los 12 años, en Roma, siglo ¡!!, también, y ella es Patrona de los Jóvenes que desean conservar la pureza.
- San Tarsicio, niño mártir del siglo III, Patrón de los Acólitos. Este niño llevaba la comunión a los prisioneros y con tan enorme valor supo defender la Santa Eucaristía de los enemigos que intentaban profanarla.
- San Pelagio, martirizado a los 13 años, en el siglo IX, año 925, en Córdoba, España, porque no accedió a las costumbres deshonestas del Abd al-Rahmón III, Califa de los Musulmanes. Fue martirizado al ser despedazado con tenazas.
- Santa María Gorreti, virgen y mártir, a los 12 años, en el 1902) prefirió morir asesinada antes que cometer un pecado.
- En México, durante la revolución, entre los Cristeros, encontramos ejemplos como San José Sánchez del Río y los Santos Cristóbal, Antonio y Juan, (Niños Mártires de Tlaxcala).
- Los anteriores son once mártires que prefirieron derramar la sangre antes que consentir las propuestas recibidas. Todos eran niños menores de 15 años…. Demostraron valor, entrega, fidelidad, amor a Dios.
- Francisco y Jacinta Marto, 9 y 7 años, fueron testigos de las apariciones de la Virgen María en Fátima, Portugal del 13 de mayo al 13 de octubre de 1917. Estos dos pastorcitos soportaron con valentía las calumnias, burlas, persecuciones y realizaron varias mortificaciones. Murieron, Francisco en el 1919 y Jacinta en 1920.
- Santo Domingo Savio el día anterior a su primera comunión le pidió perdón a su mamá por todos los disgustos que le había proporcionado y firmó su propósito: “prefiero morir antes que pecar”. Cada día visitaba el Santísimo y por tres años ganó el premio de compañerismo y repetía: “Nosotros demostramos la santidad, estando siempre alegres”. Cuando estaba para cumplir sus quince años, el 9 de marzo de 1857, “murió de amor, de amor a Dios”.
- Laura Vicuña nació en Santiago de Chile y murió en Argentina a la edad de 13 años. El día de su primera comunión ofreció su vida en sacrificio a Jesús por la conversión de su mamá.
Estos últimos cuatro santos, dos niños y dos niñas, no son mártires, sino niños que murieron de amor y por amor a Dios.
Deseo señalar que no todos vivieron en Europa. Entre los mártires encontramos los testimonios de los “Niños Cristeros” que en la revolución mexicana supieron inmolar sus vidas por amor a “Cristo Rey”. Laura Vicuña, nace en Santiago de Chile y por razones históricas su madre viuda tiene que emigran a la Argentina en donde muere. El testimonio de una “Niña Emigrante”.
Estos niños nos evangelizan y por eso dijo Jesús: “Dejen que los niños vengan a Mi y no se lo impidan porque de ellos es el reino de los cielos”.
En la catequesis y en las escuelas sembramos la semilla de la Palabra de Dios en los corazones, en las mentes de los niños. Ellos darán frutos abundantes a su tiempo. Nuestra tarea es sembrar buena semilla y dejar que germine. El Señor nos envía a sembrar.
Esta breve reflexión se limita a los datos actuales, pero en los países de África, en Asia, y los lugares de misiones, encontraremos mas testimonios. Por eso debemos amar a nuestros niños y ofrecerle la mejor de las atenciones, formaciones y desvelos.